Tras casi 80 años de operar, la cantina La Reforma fue desalojada en medio de un conflicto por renta, dejando solo basura y mobiliario roto en una de las avenidas más emblemáticas del centro capitalino.
Botellas vacías, bancos rotos y basura son lo único que queda a las afueras de la cantina La Reforma, ubicada en la avenida Bucareli, en el centro de la Ciudad de México. El establecimiento, que combinaba comida y bebida en un ambiente tradicional, fue durante casi 80 años un punto de reunión para distintas generaciones de comensales que acudían a degustar sus platillos y disfrutar de un trago.
De acuerdo con el dueño de una tienda contigua, el desalojo ocurrió un jueves por la tarde, y para cuando él llegó al lugar ya solo quedaban los desechos y el mobiliario abandonado. En uno de los muros exteriores todavía puede leerse el último menú que se ofreció, con platillos como arroz con huevo, tacos de pechuga, cerdo a la yucateca, cutzitos yucatecos y aguja norteña, además de promociones de cerveza, copas y su tradicional karaoke.
La familia que administró el negocio durante alrededor de 30 años sostenía un litigio activo por el arrendamiento del local. Según relató un vecino, la renta original de 10 mil pesos que se pagaba al dueño original se elevó hasta los 70 mil pesos tras la muerte de este y la llegada de su hijo al frente del inmueble, una cifra que resultó impagable para los administradores. Finalmente, dos pepenadores llegaron al sitio para recolectar los desechos que quedaron esparcidos sobre la banqueta.

